No hay ganas de pensar, al igual que no las había de levantarme de la cama, es uno de esos días en los que no sabes por que pasan las cosas y solo te dedicas a dejar que pasen. Es algo así como ser una vaca mirando al tren.
En una vida fácil resulta aun mas sencillo esperar a que las cosas pasen y frustrarse si no salen como tu quieres. Y todo esto no hace mas que reforzarse mientras no se mueve un dedo por cambiar las cosas. Las quejas y justificaciones se oyen mucho mas alto que la racionalización de esos pensamientos, y el eco de culpabilidad queda silenciado por la autocompasión y justificación.
Así pasan los días y las horas mientras que las cosas no cambian por que nadie se atreve a hacer que las cosas cambien.
Si sigues en esa tónica tu cuerpo y mente se dividirán en dos sombras y esa es la única verdad innegable que se puede afirmar. La sombra de lo que fuiste y de lo que podrías haber sido.
La evolución del ser puede empujarse por las compañías, pero en ultima instancia es consecuencia de la propia voluntad de la persona.
Buenos días, K
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