domingo, 13 de marzo de 2016

Dorian Gray

¿Habéis leído alguna vez "El retrato de Dorian Gray? Si no lo habéis hecho darle una oportunidad porque es una pasada. Es una historia de terror en la que un hombre hace un pacto con el diablo para mantener su aspecto y juventud mientras el que envejece es su retrato.

¿Por qué me gusta el libro? Porque la manera que tiene de escribir Oscar Wilde en esta obra, para la época tenia tintes homosexuales que no fueron bien recibidos. Es vox populi que Oscar Wilde era homosexual.

Hay miles de estudiosos, historiadores y gente que analiza la literatura de diversos autores para encontrar mensajes en estos textos. Después de todo, lo que escribimos no está libre de una intención o inspiración. Y muchas interpretaciones le han sido dadas a esta obra.  Pero según pienso en lo que voy a escribir a continuación una pregunta me da vueltas en la cabeza:¿y si esta historia intenta reflejar la cárcel mental en la que vivía Wilde por su orientación sexual?

Hoy en día la gente no tiene retratos de manera común pero hay algo que todos tenemos. Espejos.

Quizás esta sea de las entradas más personales que escribo, pero he vivido mucho tiempo la historia de Dorian Gray. Una historia en la que cuando te miras en el espejo,  tu reflejo no te grita y golpea ese cristal que os separa con la intención de romperlo y hacerse escuchar.

Hablando ayer con M. Me di cuenta de que mis pensamientos y los del hombre del espejo no son los mismos. Pero yo sé que me grita por algo y el leve susurro que oigo me hace querer saber más de lo que me tiene que decir. Porque parece que tiene razón. Parece que sabe lo que quiero y necesito. Parece que él es lo que yo quiero ser. Pero el terror se apodera de mí. Quizás la gente no lo acepte como yo lo quiero aceptar. Quizás ese yo me exija un paso que no se si puedo dar.

Pero; ¿Y por qué estar yo a disgusto cuando lo que quiero es que ese reflejo forme parte de mí? ¿Por si alguien me juzga por las ideas que realmente quiero expresar y llevar adelante?

Cada vez que entre en casa ese ser estará golpeando el espejo para salir de su prisión y yo no quiero oír más esos gritos en mi cabeza, Quiero que salgan de mi boca y no se queden en este texto esperando a que alguien los lea. Haciéndome así pensar que alguien conoce ese trocito de mí porque se molesta en leer mis textos. Quiero que esa parte sea yo al igual que lo soy en el resto de mí. Me lo debo a mí y se lo debo a la gente que me ayuda cada día a intentar romper ese cristal. Así que me dispongo a romper ese cristal y al que no le guste que mire para otro lado.

Gracias a M por tanta paciencia y por hacer que me dé cuenta de esto: "Todos somos Dorian Gray"

sábado, 12 de marzo de 2016

Fábulas



Hay una leyenda cherokee que habla de que dentro de nosotros tenemos  el espíritu 2 lobos : el bueno y el malo. Estos están en una lucha constante y gana el que mas alimentamos. Al que mas cuidamos.

Esto no deja de ser una alegoría de nuestra vida habitual. Todo aquello en lo que pongamos esfuerzo florecerá, y lo que abandonemos, pues quedará como lo dejemos. El caso es que estas historias que no dejan de ser fabulas, se crearon para que tanto niños como adultos aprendieran cosas básicas de la vida por medio de historias.  Por lo general, estos aprendizajes se suelen cumplir. Por lo general.

El caso es que hay una fábula muy curiosa, la de la cigarra y la hormiga. La hormiga era trabajadora y se dedicó durante las diferentes estaciones a recolectar comida para pasar el invierno, mientras que la cigarra disfrutaba de la vida contemplativa.  Cuando llegó el invierno la hormiga tenia comida y la cigarra tuvo que pedirle comida a la hormiga porque no tenía. Y la hormiga lo mandó a la mierda.  La moraleja es sencilla: curra ahora y ya disfrutaras luego.

El problema de aplicar esta fábula a la vida real es que no hay una hormiga y una cigarra, hay muchas de ambas.  Normalmente gustamos de compartir los frutos de nuestro esfuerzo con otros porque básicamente somos animales que acostumbran a vivir en sociedad.  Y aunque no fuera así, hay cigarras que no hacen de su vagancia algo tan evidente como en el cuento.

Hoy he aprendido una cosa muy importante, cuando inicias un proyecto debes compartir los frutos con la gente que lo apoye y se vuelque en el contigo, con las hormiguitas que valoren tu trabajo, y no con las cigarras que se aprovechen de el.

Porque la fina línea entre apoyarte y sacar provecho de algo tal vez sea difícil de percibir pero una vez que veas que eso pasa deberías cerrar la puerta a las cigarras y que se mueran de frio y hambre. Guardad lo recolectado para compartir con el resto de hormiguitas.  Que la cigarra se busque la comida como lo ha hecho la hormiga.
Gracias otra vez,
Kraven.